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Víspera


Placebo son tus manos
arrastrándome hacia tu voz.
"Solo un beso" - dijo
para entonces,
fuiste un vórtice
hacia el caos.

Nada queda de aquello,
todo persiste estático
en este girar continuo.

Jamás

Volver a empezar
en el nunca que siempre deseamos
para ejecutar la orden
pretendida
para entonces... ya nunca.

Salir en tu dónde,
caer precipitado
hasta retornar a tu escondite.

El reflejo de tu luz
transcribe tus matices.

Vida de una flor


Por la verde ronda de hojas ya se asoma
Con temor infantil, y apenas mirar osa;
Siente las ondas de luz que la cobijan,
Y el azul incomprensible del cielo y del verano.
Luz, viento y mariposas la cortejan; abre,
Con la primera sonrisa, su ansioso corazón
Hacia la vida, y aprende a entregarse,
Como todo ser joven, a los sueños.

Mas ahora ríe toda, arden sus colores
Y en su cáliz asoma ya el dorado polen;
Aprende a sentir el calor del mediodía
Y, agotada, se inclina al lecho de hojas por la tarde.

Labios de mujer madura con sus bordes,
Donde las líneas tiemblan por la edad ya presentida.
Cálida florece al fin su risa, en cuyo fondo
Amarga caducidad y hastío anidan.

Pero ya se ajan y reducen los pétalos,
Ya cuelgan pesadamente sobre las semillas.
Palidecen los colores como espectros: el gran
Secreto envuelve ya a la moribunda.
                                                                < Herman Hesse  >                                        


Abbacchio

Me enamoré de tus ojos
por arrancarme de mi cuerpo
arrastrado por un vórtice voy
hasta el hueco de tu pupila.

Me enamoré de tu celo
por desengranar mis cerrojos
amedrentado en tu saliva
en la voz de tus labios estoy.

¿Qué es Amor? Sino la mentira
deseo impuntual del hoy
noche gris a la que me arrojo
perpiñado en la seda de tu pelo.

Palabras, es lo que doy
plegada en su propia vida.
Llegar a posarme en tu figura anhelo
combatiendo al tiempo y a sus abrojos.

Efecto a golpes...

Al igual que en los cuentos, la fantasía y la realidad se toman de la mano.
Aquí el pastor llama a sus perros pastores, falderos; que dirigen a la masa de ovejas pastando libremente por el campo, muros de luz.
Y al igual que en los cuentos... los lobos, esperando impacientes aullando a la Luna...

Cadena Perpetua.

Desenvaino el verso latente
despliego ésporas en las flores
descubriendo secretos que arden
alcanzo el cénit de tu nombre.

Blandiendo mi pluma en tu cuerpo
descalzo y desnudo el lamento
de tu vacío, hago un traje
de cadenas, jaulas y cárceles.

Perdona vida mía
por querer atraparte
y fundirme en tu abrazo

por buscar tu perfume
y arrastrarte a mis folios
alcanzando éstos lazos.